El consejo que el Papa dejó a los cardenales ante el cónclave
Autor: Zenit.org
Juan Pablo II, pensando en su muerte, dejó un consejo a los cardenales que se reunirían en cónclave para elegir a su sucesor: comprender la lección que dejó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, en la que tendrá lugar este acontecimiento.
El pontífice ofreció una visión poética de lo que sería el cónclave, que se celebrará «después de mi muerte», en su obra poética «Tríptico romano», que publicó el 6 de marzo de 2003 y que había escrito entre el verano de 2002 y la Navidad de ese mismo año.
Contemplando el fresco del Juicio Final, el Papa escribía: «Los hombres a quienes se confió el cuidado de la heredad de las llaves, se encuentran aquí, se dejan abarcar por la policromía sixtina, por la visión que dejó Miguel Angel. Así fue en agosto y, luego, en octubre del memorable año de los dos cónclaves, y así será de nuevo, cuando se presente la necesidad, después de mi muerte».
«Es menester que les hable la visión de Miguel Ángel», consideraba el Papa.
«"Con-clave": el común cuidado de la heredad de las llaves, de las llaves del Reino. He aquí que se ven entre el Principio y el Final, entre el Día de la Creación y el Día del Juicio...», constató.
«Es preciso que, durante el cónclave, Miguel Ángel concientice a los hombres», afirmaba dejando uno de los contenidos esenciales de esta lección: «No olvidéis: "Omnia nuda et aperta sunt ante oculos Eius"», « Todo está descubierto y revelado ante sus ojos».
Concluía dirigiendo su oración a Dios por el cónclave: «Tú que penetras todo, ¡indica! Él indicara...».
Publicamos este pasaje de la segunda parte del «Tríptico Romano» de Juan Pablo II.